... SIN DEJAR DE SONREIR ... |
![]() YO ME OCUPO DE LAS OLAS... TU VIGILA LA MAREA
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Los secretos: Cambio de Planes Hoy empecé a andar y sin fijarme Hoy caminé por calles olvidadas de mi memoria. Metaforicamente hablando, en un sueño, un susurro de ojos cerrados y de nuevo te tenía. Sucede que me canso de esperarme. Me cansó de tener frio y ser poeta (Chinato mediante), me canso de tantas cosas que sólo me queda el sueño donde siempre te tengo. Nada es eterno, ni tan siquiera la eternidad que prometí a la almohada. Y en ocasiones te sientes vacío, completamente inútil, como papel de fumar mojado. Comprendes que la pereza es poco más la excusa en la soledad de tu habitación, abres los ojos y te ves de nuevo triste y solo, ante el espejo. Y sin cambiar pero cambiando de tema... Alguien dijo alguna vez que la amistad es el sentimiento más profundo de soledad compartida. Cuando una de las dos partes deja de sentirse sola no queda más que un remiendo de recuerdos mal parcheados. Aquel que dijo eso ahora escribe incoherencias ante la pantalla. Doble cambio de planes... Viendo por enésima vez Las dos torres, en un mundo imaginario de orcos, elfos y peleteros que no cambian pieles, si no que se cambian de piel. Con enormes ciudades blancas, combinación de espada y brujería, anillos que pueden dominar el mundo. Horribles enemigos y valerosos héroes. Entre todo ello lo más fantasioso es esta conversación. - Arwen, tienes la oportunidad de un mundo sin luchas, sin guerra, sin muerte. - ¿Por qué dices eso? - Lo nuestro no fue nada, tan sólo un sueño. Aragorn parte al combate, Arwen se queda en el oeste. Más adelante desobedece a su padre, a su raza y a la razón y parte en busca del legítimo rey de Gondor... dudo que queden muestras de amor tan profundo. "Prefiero una vida de mortal a tu lado que toda la eternidad sin tí" ESO es fantasía... tristemente. Una de las peores consecuencias de quedarte sin pareja estable es la falta de cine. Yo adoro el cine, me encanta, es posiblemente el lugar del mundo donde soy más feliz en menos tiempo. Como buen soñador fantasioso que soy, esa sala oscura donde te cuentan una historia se convierte sencillamente en el paraíso por un par de horas. Hace cosa de un año, era rara la semana que no iba al cine, y eso le quita parte del encanto. Acabas viendo las películas por eliminación y no disfrutas tanto. Ayer, después de más de mes y medio sin pisar una sala, fui con una amiga a ver El laberinto del fauno, combinación excelente ya que dicha persona se parece mucho a mi en lo referente a salas de cine y películas fantasiosas. Y después de mucho tiempo volví a disfrutar del cine. Pero pasemos a la película. Sencillamente una obra de arte, de las que mientras las ves, disfrutas como un niño pequeño. Un niño pequeño asustado. Pero lo mejor viene después de verla, al menos en mi caso, recuerdas el universo mágico en el que Guillermo del Toro te desliza sutilmente y no puedes evitar sonreír, con nostalgia y con cierto miedo. El único “pero” de la película ni tan siquiera tiene que ver con ella, la horrible, nefasta, atroz promoción que tiene. Los trailers la presentan como un bonito mundo de fantasía en el que Ofelia, la protagonista (encarnada deliciosamente por la prometedora Ivana Baquero, ojo a esta chica que dará de que hablar) se tropieza con seres extraordinarios. Desconozco la calificación por edades pero… no se engañen, la cinta roza el gore en muchas ocasiones, y más allá de la crudeza visual, trata algunos temas de la tan de moda “memoria histórica” que nuestros niños no deberían conocer tan de golpe. Ofelia se traslada con su madre Carmen (en el último tramo de su embarazo) a vivir con su padrastro, destacado en un pueblo de Asturias (digo Asturias por el acento de los protagonistas, no estoy seguro…). Vidal, el padrastro de Ofelia, es un alto mando del franquismo, encargado de eliminar los restos de maquis protagonistas de guerrillas contra el régimen del dictador. Y bien, Vidal señores… Vidal encarnado por Sergi López, es ESPECTACULAR, una actuación digna de Óscar. Se trata de un mandatario cruel y despiadado, y aquí algunos pueden tachar al señor del Toro de rojo y politizado, pero a mi entender nada más lejos de la realidad. La película no deja de ser un mundo sátiro, de cuento de hadas para adultos, y en todo cuento de hadas hay buenos y malos. En este caso los buenos son los rojos y los malos los franquistas, y… bueno, estoy de acuerdo con la apreciación. Volviendo al argumento, pronto Ofelia, lectora apasionada, imaginativa e inquieta, será guiada por un hada a un siniestro laberinto donde Fauno (Fauno es un personaje mitológico, es incorrecto decir “un fauno”, pero cada cual con su fantasía, qué carajo…) la someterá a tres pruebas tras revelarle su verdadera identidad: es la princesa de un antiguo reino subterráneo. No pienso romperos el argumento, sencillamente destacar todas las actuaciones de la película, excepto quizá Ariadna Gil (lo siento, esta señora ha sobreactuado siempre y lo sigue haciendo… es una opinión). Excelente una envejecida (dios, que mayor me hago…) Maribel Verdú, correctísimo Álex Angulo y brillante el teatrero Doug Jones (éste lo he buscado por internet) encarnando a Fauno y al siniestro “hombre pálido”. El señor Guillermo del Toro, que nunca me ha convencido a raíz de la lenta El espinazo del diablo y la desaprovechada Hellboy, demuestra un manejo de la cámara espectacular, y como le comentaba ayer a mi amiga: “Hola, soy Guillermo del Toro y si me sale de los cojones meterme en la barriga de la embarazada, a continuación pasar a una rosa marchita y culminar con un hada mutante revoloteando, lo hago por mis pelotas, ¿qué pasa?” Es SU película y hace con ella lo que le da la gana. Quizá se recrea demasiado en escenas violentas, o puede estar justificado a favor del trasfondo de la obra, a cada cual su juicio. Y bueno, efectos especiales brillantísimos, máxime si tenemos en cuenta que se trata de una producción mexicana, vamos, no conozco el presupuesto pero seguro que Godzilla contó con más dinero. Una dirección artística impecable, una fotografía maravillosa, una banda sonora preciosa (a destacar la nana, tema principal de la película). Y por supuesto encontramos motivos para echar unas risas. Fauno parece que de un momento a otro va a decir: “¡no te digo trigo por no llamarte rodrigoooooorl!, estoy muy malito de la artrosis, jorl” El “hombre pálido” (repugnante a más no poder) a veces parece un mimo del Retiro lo cual da un punto gracioso a la vez que siniestro. Y para concluir, el único fallo de la película… ¿qué pinta Federico Luppi? Me imagino la conversación en la elección de casting: - Oye, que el Luppi quiere actuar en la peli, ¿qué hacemos? - Pues nada, ¿hay actor para esta escena? - No, pero… eeeh, ¿acento argentino en esta escena? - Si coño, que es Luppi, que no estamos hablando de Jorge Sanz. - Bueno, pero no entiendo eso de darle dos frases… ¿qué ponemos? ¿“Con la colaboración especial de…”? -¡Qué coño, ponlo en el Staff principal, el cuarto o el quinto! ¡Macho, que es Luppi! En fin, no tiene mucho sentido pero da igual, no te estropea la maravillosa sensación de cuento de hadas ni el gran drama histórico paralelo. Sencillamente brillante. En noches de insomnio puedo plantearme mil cosas. Como por ejemplo la utilidad de una muerte cerebral transitoria. La fugacidad de la ilusión. Lo duro del nunca más. El golpe en la frente. El vencimiento veloz de la lenta fantasía. El aquí y el ahora. El aquí y el mañana. El aquí y el para siempre. La mentira. La lejanía y el dolor. En noches de insomnio puedo plantearme si de verdad vale la pena. La elección de la amistad, la transgresión de las normas humanas escritas de antemano. El equívoco forzado. La sístole y la diástole de un corazón falto de látidos. La conversación atemporal. El pacto de sangre maquillado con latas de cerveza. La huida. En noches de insomnio puedo ser yo mismo dentro de una fantasía. O también puedo seguir destrozando neuronas, apretar la almohada e intentar nadar a favor de corriente. PD: O también puedo echarle huevos PPD: "Érase una vez un suicida tan perfeccionista que nunca se atrevió a acabar con su vida por no cometer un error irreparable" Me enamoré, me enamoré, me enamoré... .............................................. Y yo me enamoro Rita y Andrés, en plena fiebre sabinera, despedida de algún curso. A Rita la recuerdo distante. Su principal atractivo siempre residió en la facilidad con la que combinaba franqueza y enigma. La recuerdo de negro, surgida de un extraño abismo espacio temporal en el que Cobain cantaba Imagine y Lennon vestía camisa a cuadros. La recuerdo con la guitarra y un suddenly something has happened to me as I was having my cup of tea. Minando la moral de un servidor en espontáneas escenas de lanzamiento de zapatos. La recuerdo durmiendo en hileras de sillas, bañándose vestida... por la orillita. Luego, sin motivo aparente, de la noche a la mañana Rita desapareció y la sustituyó un ente de colores, extrañamente alegre, sobrio y con unos gustos musicales... extraños. En una etapa convulsa, aquel ente y yo fuimos distanciándonos, a ratos volvía a surgir la afinidad entre este Andrés y aquella Rita oculta entre chapas y zapatillas Converse pero nunca sabía cuanto podía durar. Rita me espera dentro de seis años en un bar que ya no existe. Y acudiré puntual a la cita. JTA nena. El sexo, la fe, la política, la vida. Deserción involuntaria en la guerra de las dudas, chute de ira en la sabia del árbol de lo prohibido, tortilleras y maricas en decúbito supino malfollando y malpariendo hijas muertas y desnudas. El letargo de la noche revienta la fe mostrada de la gente indulgente que no entiende de mentiras. Oración y penitencia, sin pecado concebida la sátira creída de ser creyente de nada. Carne y metal configuran el rostro de la desidia, púberes de treintaytantos reeducan la educación, curtidos en enseñanzas de Nike, Lacoste y Dior y la porfiada promesa de una podrida perfidia. Máscaras de Jung, espejos de mala feria, tanto monta, monta tanto la risa inútil que el llanto, Nieztsche no diferencia entre señores y esclavos. Bajo la paz y el sosiego, sólo la pena y la histeria. M.Lozano – Martes 28 de noviembre de 2006 |