... SIN DEJAR DE SONREIR ... |
![]() YO ME OCUPO DE LAS OLAS... TU VIGILA LA MAREA
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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006.
Es curioso lo complicado que es definir la amistad. Para algunos es salir de copas con los amigos, yo a eso lo llamo "colegueo". Otros en cambio opinan que un amigo es aquel que te puede conseguir un buen negocio o apañarte un coche... creo que esos son amiguetes. También tenemos el polo opuesto, aquellos que opinan que amistad es saber como se encuentra tu "amigo" 24 horas al día, llamarlo a cada instante, saber que opina a cada hora, no pasar más de una semana sin verlo. Llegar a un estado tal de empatía que cuando os veáis no tengáis nada que decir... yo a eso lo llamo noviazgo... y de los pesados. Para mi amistad es hacer los mismos chistes con alguien durante años y seguir riendoos, es encontrarle sentido a la conversación: "¿qué haces?", "me aburro, ¿y tú?", "yo también, ¿quedamos y nos aburrimos juntos?", "¡planazo!". Creo que comprendes cuando alguien es tu amigo en la siguiente situación: Escena: Jueves por la tarde. Tu novia y tu os encontráis en el salón ricamente tumbados. Suena el teléfono. Coges y a los 10 minutos vuelves. - ¿Quién era? - X, que viene este domingo. - Anda, y llevas sin verlo 6 meses, ¿no? - Si, a ver si nos tomamos algo. Llega el domingo. Tu amigo X y señora llegan a un bar donde tu novia y tú los esperáis. Besos, abrazos, "quepasahijodeputas"... En una fracción de segundo, tu novia y la señora de X están hablando de trabajo, de futuros pisos, de hijos... de nuevos peinados... - ... bueno X... ¿qué? - Bien... TIO, HAS VISTO LA ÚLTIMA DE TARANTINO!!? - NO JODAS!! QUE CRACK, CUANDO EL MALO LO COGE Y LE HACE BUMMM, Y EL OTRO HACE, PLAASH Y TOA LA SANGRE SALPICANDO!!! - Digo, Yiiiibaaaaa, eso es una cosa asín como eso que se coge y se hace ñaca... - Cuchara!!! - Esooooo!!! Entonces la señora de X y tu novia os miran como diciendo: "manda huevos, 6 meses sin verse y mira de lo que hablan" Llegamos al punto al que quería llegar: ESO es la amistad. Si surge un problema necesitas encontrar a un amigo que se trague tus penas, si, pero después de soltarle todo el rollo te apetece reírte con los chistes que os hicieron amigos, NO MÁS. Si estás mal, llamarás a tu amigo, si estás bien, llamarás a tu amigo. En ambos casos para hacer lo mismo. Recuerdo una escena de "padre de familia". Peter pasó un mes de retiro con mujeres para descubrir "su lado femenino", al llegar de nuevo a casa se mete en la bañera, con velitas e incienso, coge el telefono y llama a su amigo Guacmaill (o como se escriba) Peter: Hola Guacmaill, soy yo, Peter! Guacmaill: Hola Peter, ¿qué pasa? P: Nada, solo quería hablar. ¿Como estás? G: ... no se... eres tú el que me ha llamado, ¿qué quieres? P: Solo me intereso por tí, ¿cómo te encuentras? TUUUU TUUU TUUUU TUUUUU TUUUU Claro que si! Eso es la amistad!! -------------------------------------------------------------- ¿A qué viene todo esto?, que son las 10 de la mañana, me aburro como una ostra y lo que más me apetecería del mundo es estar con algún colega diciendo las mismas tonterías de siempre... ... he escuchado esta canción. ----------------------------------- Cuando me hiciste llamar Y es curioso, porque te echo de menos ahora, y te tengo cerca, porque no es septiembre, porque persiste el deja vú y porque no puedo dejar de pensar en ti.... ...por supuesto, solo ahora... mañana será otro día. Pero… ¡vaya por dios! No se me ocurre otra cosa que enamorarme (sin comillas, si). Enamorarme de verdad, no entrar en una especie de obsesión literario-compulsiva por una persona, no. ENAMORARME, con toda la carga aterradoramente perversa que lleva implícita esa palabra. ¿Y bien? ¿Qué ocurre? Pues que después de un tiempo ella me deja, cual colilla maloliente de la que no se puede fumar más. ¿Cómo me quedo? Maestro Sabina, ilústrame. 1- No debería contarlo y sin embargo... No, no... no estoy enamorado... tengo despecho... tengo odio.2. Puedo ponerme cursi y decir... Carajo, que no, que no estoy enamorado, no me quiero declarar, no quiero ponerme digno... yo ODIO.3. Más triste que un torero... ¡Qué no, por dios! Yo la ODIO, no estoy triste... bueno, un poco. Y así aproximadamente unos 19 días y 500 noches. No encontraba la frase adecuada en el contexto adecuado. No encontraba la melodía idónea. Me sentía herido. Don Joaquín no me iluminaba. Miraba su cancionero como el buen cristiano miraría la historia de Job, preguntándose que a que clase de dios adoraba… De vez en cuando un soplo (no le quedan dos puntos suspensivos) refrescaba mi atolondrado espíritu, pero nada. Mi maestro no me iluminaba. Paralelamente, con las pocas ganas que tenía de vivir… vivía. No era una existencia plena, por supuesto, más bien me desdibujaba como la sombra se desdibuja en una playa de agua clara. Y en esa existencia titilante me dio por escuchar, de soslayo, como lo había hecho hasta ahora, a un grupo que me gustaba pero al que nunca presté excesiva atención: Los Planetas. Una canción suya me encantaba, del mismo modo que me podía encantar en su día La Mayonesa… me parecía graciosa y me animaba. Mas de repente ese día (espero que acabes colgando de un pino) sonaba de un modo diferente, (cuando veas lo imbécil que has sido), la escuchaba y me sentía plenamente (cuando veas que lo has hecho fatal) identificado… me sentía (me he acostumbrado a tus putas escenas) el protagonista… Claro, imaginaos mi sorpresa. Por un momento de breve alborozo, de los primeros momentos de aquella etapa de mi vida, creía que por fin alguien me comprendía. Pronto reaccioné y me dije: “no, no olvides que no hablamos de Sabina”. Pero seguí escuchando al grupo un poco más. Escuchando canciones suyas que jamás antes había oído y (con fruta que jamás habías probado) francamente… me entraban ganas de preguntarle a Jota, el cantante, (y dices que tus gustos han cambiado) si conocía a mi ex novia. que no existieras más. Hay veces en la vida (muchas veces) que te levantas de la cama sin ganas de vivir. Sencillamente por inercia: con la precisión de un reloj suizo apagas el despertador, te vistes, tomas un café y sales a la calle. A mi me ocurre una cosa, irremediablemente, día tras día. Mi trabajo está cerca de la estación de autobuses y todos los días, todos los puñeteros, días veo a parejas que se abrazan al verse tras mucho tiempo, a jóvenes ilusionados con la mochila al hombro, a algún anciano de los de boina y sonrisa desdentada mirando con ilusión un billete... yo paso de largo, echo una última mirada, entre nostálgica y ansiosa, y sigo caminando. ¿Qué ocurre? Que cada día que paso cerca de esa estación me pierdo un poco más. Dejo de ser yo. YO hubiera subido al primer autobús a dormir en una playa perdida. YO me hubiera enganchado al primer solitario de la cafetería vecina a comprobar si le importaba tener a un compañero de huidas. Ese extraño que deja la estación de lado y se mete en una monótona oficina a malgastar la literatura que corre por sus venas escribiendo sobre diabetes no soy yo. Y es que hay veces que no tienes motivos para sonreír, porque podría huir de mi vida, pero no podría huir de mi mismo. YO me perdí en algún rincón del tiempo y nadie sabe cuando me encontrarán. Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto Andrés Calamaro - Crímenes perfectos Si me ves cambiar la luna Por la luna de un Mercedes, Un chapoteo cuando llueve Por un vermú y aceitunas. Si rechazara el abrazo De un amigo en un garito, Y lo mutara en el rito De “la tele mola mazo” Mis verdades como puños Por tu falsa sutileza, tu venturosa certeza por el “quizá” que acuño. Tu asquerosa podredumbre De marcas y don dinero, Por el calor tan sincero De un cigarro y una lumbre Tu inevitable consumo De todo lo consumible, Por el ahorro inservible Del ahorrar no más que humo Tu más reciente manía, de comprarte hasta la raba, por mi archiputa esclava llamada melancolía. PD: Si cambio mi yo por ser tú en un futuro cercano, Y me encuentras por la calle preso de los suspiros, Rogarte puedo, y lo haré, que no me tiendas la mano, Tan solo carga tu arma y, con razón, pega un tiro. Dedicado a la viva memoria de Don Antonio Lozano García, para que alivie un poco su mochila Corrimos por Madrid/ detrás de algún balón, bebimos en los bares hasta perder el control/ quemamos el motor/ volvieron a crujir las vías de trenes ... / inluso nuestras diferencias/ congeniaban como dos gotas de agua... de agua/ cuando éramos reyes. Escena... cualquier bar, cualquier rincón, cualquier calle. Una esquina, una plaza, en fin... lo de siempre. Dos amigos. Una cerveza, un par más en el cuerpo, ¿un cigarro? Vamos a echarlo. F: Lo que te diga, todas quieren ser Amelie y todas son unas putas... M: Si, no hay otra. F: No lo entiendo tio. M: Son putas y ya. F: No, si en el fondo yo creo que las tías son como los tíos. M: Si, solo que ellas calientan al personal y nosotros no podemos. F: Pos podían pasar de eso. M: Podrían pero no lo hacen... si yo lo que quiero ya es tranquilidad, una novia normalita, un sofá... F: Si, pero tu eres gay. M: Ojalá lo fuera. F: Tu madre cree que si. M: ¿Ah, si? F: Si, me lo dice cuando me la follo por las noches. M: Pues ya la tienes que aburrir pa hablar de eso Suena la canción de siempre, en el momento de siempre, otra cerveza que esto hay que escucharlo en condiciones, otro cigarrito, como no. M: Pues yo voy a morir virgen. F: ¿De la oreja izquierda, no? M: No, es que ya después de tanto tiempo uno vuelve a ser virgen. F: Eso nos vamos de putas y ya está. M: De putas... pffff... F: Si al fin y al cabo son todas unas putas M: Eso si... F: Pero fijate, na más que hablamos de ellas. M: A mi me está dando la bajona. F: Pues hoy le lloras a tu madre, gay. M: ¿Gay? Ojalá lo fuera. F: ¿Una cervecita? M: Mu rico. ... y volver por la mañana y ver que sale el sol... Hay veces en las que no quieres nada más que cerrar los ojos... ocasiones en las que el mundo se te antoja demasiado injusto, demasiado agotador... un valle de lágrimas que diría alguien. Veces en las que tu única compañía se llama soledad y en las que una habitación vacía simula la realidad absurda de tu vida. Paredes sin escapatoria, nada nuevo bajo el sol... en ocasiones ni tan siquiera sol. Y faltan cojones, faltan cojones para mandarlo todo a la mierda. Coger el primer autobús con las cuatro miserables perras que reservabas para una borrachera especial y largarte adonde te lleve, da igual el destino, solo importa el viaje. Falta valor para decir: "hasta aquí basta", acabar con tu absurda vida e intentar mejorarlo todo. Tan solo cierras los ojos, tragas saliva y callas. Hay veces en las que los días son mellizos paridos por la melancolía. Uno tras otro, siempre igual. Sin vuelta de hoja. Te conviertes en una repetición continuada de tí mismo, no tienes acicate, aliciente, llamadlo como queráis. Hay ocasiones en las que escribirías una carta de despedida a cada persona que te ha importado, dirías: "me voy del mundo como vine a él, llorando" y saltarías por la ventana del mismo modo cobarde que no lo haces. Tantas veces que cortarías tus venas en forma de T... cuando nada tiene sentido, cuando todo es inocuo, vacío, inútil. Cuando la realidad no es más que el desgajado retazo de lo que un día fue un lienzo sin pintar. Muchas ocasiones... cuando te tumbas en la cama y comienzas a dar vueltas, dándote pena a ti mismo. Cuando el reloj del salón repiquetea en las 4 de la mañana y tu sigues despierto, con los ojos como platos, incapaz siquiera de soñar. Muchas veces en las que desearías no ser más que un mal sueño del que, tarde o temprano, alguien despertará. A nosotros, los que tenemos nuestro hogar en una galaxia muy... muy lejana. Los que acometemos arduas empresas al grito de "¡cabalgad, Eorlingas!". Los que sabemos que una mano bien puede ser sustituida por una motosierra. Los que indicamos que unas escaleran ascendentes... van... pues hacia arriba. A nosotros, los que despertamos de pesadillas en las que nos quedábamos sin cargas para el lanzaredes. Nosotros los Goonies, en busca del tesoro. Los que volamos en pos de la segunda estrella a la derecha. Los grandes mecánicos del siglo XXI, que conocemos a la perfección la herramienta idónea para parar una cascada, por supuesto, un mono que toca el organillo. Los que nos disfrazamos de tentáculos púrpuras en una mansión maniaca. A los que la casa al lado del cementerio... nos atraía... y nos asustaba. Los que sufrimos de temblores, de aracnofobia, de plagas de pirañas, murciélagos, arañas gigantes. Nosotros los que vencimos a una bruja malvada con un truco de mago de pueblo y una nuez mágica. Los que gritábamos Beetlejuice varias veces y esperábamos que algo pasara. Los que siempre buscamos el maldito condensador de fluzo en el coche, pero nunca sabremos cuando caerá un rayo. Nosotros los que siempre quisimos tener a Gizmo de mascota. Los que nos preparábamos para una invasión de Creeters o de payasos asesinos desde el espacio. Nosotros los que sabemos que las gafas rotas se pueden arreglar con un simple "oculus reparo". Los que nunca entenderemos como Jane Gray podía elegir a Cíclope y no a Lobezno. Los que sabemos que Perseguido se basa en un cuento de Stephen King... los que sabemos que Richard Bachman ES Stephen King. Los que lloramos con el niño de la flauta. Los que nos cabreamos con "Thank you, Mario, you´re quest is finished - GAME OVER". Los que vimos la película de Mario Mario y Luigi Mario... y aun así seguimos vivos. Los que llegamos a hacer el Final Combo con Fulgore (¡75 golpes!). Los que podíamos pasar horas con "media luna hacia delante y puñetazo fuerte... ¡AYUKEN!" Los que siempre miramos bajo la cama y dentro del armario antes de dormir. Los que gritamos: "hacia el infinito y más allá". Los que hablamos en balleno. Los que sabemos de memoria algo que empieza: "yo soy... el rey... burlando emboscadas..." y algo más que acaba: "...bella y bestia son". Los que nos concentrábamos buscando una onda vital hasta ponernos de un amarillo preocupante. Los que pensabámos que Andrómeda era marica y Fenix un chulo putas. Los que nunca entendimos porque cuando el equipo rival hacía la técnica de "la jaula".... Oliver sencillamente no la pasaba. Los que crecimos con los Seaver, los Wisllow, Zack Morris y los vigilantes de la playa... pero también con Punky Brewster, la inexplicablemente hortera Blossom y ese médico que vivía en Alaska y que yo recuerde nunca nos dignamos a ver. Nosotros los que sabemos de memoria la sintonía del Equipo A, de Falcon Crest, de Fama, de Vacaciones en el Mar, del Coche Fantástico... y que entre todos no habremos visto más de 5 capitulos de cada una. Los que sabemos que Kit tiene un hermano malo con el original nombre de Kat al que vencieron con.... ¡un retrovisor!. Los que lloramos las dos primeras veces que superman moría pero a la tercera queríamos enterrarlo. Los que vimos 5 ó 6 partes de Viernes 13, 7 u 8 de Halloween y 2 ó 3 de Porkys. Los que aun hoy soñamos con un rostro desfigurado, un jersey a rayas y una mala manicura... los que tuvimos un muñeco idéntico a Chuky y con el que no podíamos dormir cerca de nuestra cama. Los que fuimos alguna vez el capitán salivazo o el maestro de la flema. Los que queremos ser piratas. A todos nosotros, los incomprendidos, los "raros". Los que tenemos un curioso callo en el pulgar de la mano izquierda. Los que sufrimos de vista cansada desde los 15 años. A todos los que nos criamos en los recreativos de la esquina y en el salón de casa. Los que escuchamos: "dejame una vida que te la paso" y sabíamos que no se la pasaba. Los que gritábamos: "¡date prisa que viene el hurry!". Los que íbamos al colegio con ojeras porque la película del día anterior a las 11 de la noche era buenísima. A todos os digo: "Que la fuerza os acompañe" ... y con eso creo que basta... ...pero siempre éramos nosotros. (Campanilla) La historia de Peter... de Peter Bunning, que no Pan. De un hombre que nunca quiso serlo. Incapaz de echar la vista atrás y recordar sus días pasados. Días de un perpetuo verano, o un interminable invierno, según él mismo quisiera. Muchas veces me he sentido como Peter Bunning. Me gusta retroceder en el tiemplo en el espacio que dura un pestañeo y plantarme en mis nueve años. Miradme, ahí estoy. Ese chaval rechoncho que da vueltas en la cama, quizá soñando con el último juego para su Nintendo o recordando las andanzas de Frodo y el anillo, que su hermano le contó la noche anterior. Ahora se levanta y olfetea el aire. Las diez de la mañana. Sábado. Su hermano se remueve en la cama a su lado, tardará mucho más en despertar. Con cuidado abre la puerta y sale al salón. Desde la cocina le llegan los conocidos aromas a café y pan tostado. Su hermana menor canta a voz en grito una canción de moda. La mayor está en su cuarto, intentando estudiar un examen que tiene para el lunes. Se escucha la voz de su madre llamadlo a desayunar. Allá va el chaval gordito, coge su vaso de colacao, su rebanada de pan tostado untada en mantequilla y se siente frente a la televisión. Primero Punky Brewster, luego Fraggle Rock, más tarde Spiderman y acabando la sesión matinal Power Rangers. Más tarde ese chaval gordito saldrá a la calle con su vecina y jugarán a aventuras inventadas por él, en las que siempre es un héroe nada gordito pero si muy valeroso. Más tarde suplicará a su madre dinero para alquilar un videojuego y esa noche no dormirá intentando acabarlo. Pero mucho más tarde tendrá 22 años y le costará recordar a que olían las mañanas de sábado en su pequeña casa mata. Es por ello que me siento como Peter Bunning. "¡Deja de comportarte como un niño!", "...soy un niño...", "¡pues crece!". Quizá algún día yo diga eso. Todos tenemos nuestro peculiar Capitán Garfio, y creo que un duelo a espada acabaría sucumbiendo. O incluso peor, creo que el reloj del cocodrilo me afectaría a mí más que a él... quien sabe. Aunque claro. Siempre me quedará una película o un libro que me recuerden que el traje gris me queda demasiado ridículo. Y todavía hoy despierto algún fin de semana oliendo a pan tostado y café. Muchas veces la vida no nos cambia, sencillamente somos nosotros los cobardes que no luchamos por seguir creyendo en nuestra fantasía de niñez. ¡¡¡¡BANGARAN!!!! Es curioso. Ayer llegué a casa a las 4 y media de la mañana, cai muerto y resucité a las 3 horas. La versión etílica de Lázaro con "mami" en el papel de Jesucristo y un atolondrado autor de este blog como protagonista. Entre broncas mañaneras y asqueroso café por imposición de mi maltrecho organismo pensé, ¡oh, frase inmortal donde las haya!: "...no salgo más un jueves..." Luego un poco de rutina diaría. Salir a la calle, camino al tajo, cigarrito, mp3 y vueltas a la cabeza. ¿Conclusión? "Los cojones no salgo más..." Y es que la noche de ayer estuvo bien, muy bien. Me sirvió para reafirmarme en mi mundo de poesía inocua. En el mundo de "ella existe". Frase de un compañero hace tiempo: "estoy seguro que tanto 'la tuya' como 'la mía' están ahora mismo tomando cañas y hablando de nosotros". Y es posible, carajo. ¿Por qué no? El motivo de mi vuelco optimista en cuestiones de amor-deseo-fantasía es una conversación con un gran amigo, con un hermano. Mi amigo en cuestión se enamoró. Disfrazalo con la palabra que quieras compañero. Enamorado. ¿De qué? De una "ella". Chica atractiva, linda. ¿No hay más? Si. Escribe. Eso, para personas como mi amigo y yo, simboliza mucho más del mero hecho de encadenar palabras con más o menos fortuna literaria. Eso dignifica al género femenino tantas veces maltratado por nosotros, los hombres desafortunados. Es una chica maravillosa porque piensa, lee y expresa. Mi amigo se enamoró. ¿Qué hizo? Aquí viene lo bueno, lo que volcó mi gris afán de espera desesperada. Lo que me dio esperanzas. Se acercó a ella. Una chica con la que había cruzado no más de tres frases y le pidió con total naturalidad su dirección de correo. Luego le escribió. Lo dijo todo, todo lo que sentía de un modo sutil, sazonado con prosa poética. De manera que ella tuviera que indagar, arañar la superficie metafórica hasta encontrar aquello que todos nosotros, los que esperamos desesperadamente, siempre quisimos expresar en una carta. Ahora supongo que se encontrará en proceso de espera desesperada. Aguardando una respuesta que quizá nunca llegue. Pero él lo hizo, quedan personas así. Encendió su ordenador, se sentó frente al teclado y escribió... con dos cojones. Por eso saldré el jueves que viene o el siguiente. Porque entre casualidades, amores pasajeros y resacas me encuentro agusto. Porque quedamos personas como mi amigo y como yo que sabemos que a la vuelta de la esquina alguna chica resacosa andará convenciéndose de que el jueves que viene no sale. Y quizá choque con ella algún día, y le pida su correo, y por una vez tenga los cojones de escribir: "¿Sabes? Casualidades... ayer me tropecé contigo y sin saber como me enamoré para siempre..." Y piensas... ¿Compatibilidad? ¿Probabilidad? En un escaso 0,1% de seres humanos que habitan nuestro planeta que llegaremos a conocer, ¿cómo pensar que es ELLA?, la mujer de nuestra vida. La persona con la que queremos despertar cada mañana. ¿Algo que me toca "la moral"? Los perfiles de compatibilidad: Edad: 22 Género: Masculino Profesión: Periodista de carnet. Escritor frustrado y bufón no remunerado. Aficciones: Literatura, cine, música... Preferencias: .... ¿ELLA?.... ............................Procesando....................... 95% de afinidad con Helena J. : 21 años, periodista, aficcionada al cine y pasear, busca un hombre sincero preferentemente. Y decirle más tarde a Helena J. ¿Qué sientes cuando amaneces resacoso a las 7 de la mañana en la orilla de la playa y das gracias a tu "yo" borracho por llevarte allí?, ¿sueles soñar con escapar del mundo volando por la ventana?, ¿te gusta que te besen en el hombro mientras te quedas dormida?, ¿has llorado leyendo El Principito por enésima vez?, ¿has escuchado La canción más hermosa del mundo y te has sentido vieja e insegura?... Y ella te responde: NO. Y piensas que el ser humano es una gran mentira. Que la compatibilidad no existe, que ELLA es una quimera y que mañana será otro día un poco más optimista. Pertenezco a una generación desangelada, inocua, vacía. Una generación compuesta por individuos errantes, sin dirección; con un pasado inútil, un presente vacío y un futuro absurdo. Una generación muerta antes de nacer. Las madres paren a sus hijos sin esperanza alguna. Apenas con la intención de rellenar los vacíos de los que pensaban, reían, soñaban y buscaban un destino mejor. Los de ahora, los de mi generación, tienen en el mundo al alcance de un clic y con eso les basta. Ya no existen gustos musicales, todo es una enorme maraña de mezclas provocada por el reflujo esofágico de la sociedad. La retroalimentación de tendencias. El “ahora aquí y ahora allá”. Es factible escuchar la siguiente afirmación sobre tendencias: “me gustan el reaggeton y los cantautores”, primer gusto para socializarte con la masa, segundo gusto para reivindicarte con la masa. La música siempre ha marcado a la sociedad: del rock transgresivo de los 60 al pop libertario de la movida ochentera, pasando por la despreocupada música disco de los 70. ¿Qué tenemos ahora? Ni tan siquiera música, un simple ritmo de 4 por 4, repetitivo, disonante y artificial, sin melodía. Letras incitando a la vejación de la mujer, vejación que ellas mismas asumen, adoptando el papel de “chica mala” que usa su cuerpo para lograr sus objetivos. Tantos años de lucha y reivindicación del género femenino para llegar a: “quiero alguien que sea malo conmigo, porque yo soy una chica mala…”. Y llegamos a las relaciones interpersonales de la generación post mortem. Se basan en la fugacidad, en el intercambio de los escasos valores poseídos. Una relación así no puede enriquecer a ninguno de los miembros. Sin cultura, sin sensibilidad, sin pensamientos propios. La relación pasa a ser un mero intercambio de fluidos corporales sazonado con actitudes propias de ente primario. Éste que escribe, ha visto con sus propios ojos un rito de apareamiento animal entre dos seres humanos. El cortejo del macho se produce golpeando a la hembra e increpándola con una sarta de improperios, si ella es receptiva al cortejo emite una especie de sonido que pasa por distintas tonalidades graves hasta alcanzar el umbral del dolor en la máxima expresión de la agudeza sonora. No pido un pañuelo bordado con iniciales ni una carta con un par de gotas de perfume entregada personalmente por una aya, pero que menos que superar el instinto básico de reproducción, ¿no? La generación post mortem se divide en diversos estratos sociales. Se mueven por grupos, perfectamente identificados por el corte de pelo y la ropa, y su actividad es ciclotímica, en función de las tendencias socio-culturales que vendan los medios de comunicación. Es asombroso pasear por la plaza de tu ciudad un sábado cualquiera y observar “manadas” de individuos. Muchas veces uno se pregunta a qué generación pertenece. Me niego a pensar que morí antes de nacer, no puedo creer que toda la sociedad en conjunto esté tan vacía como parece. Afortunadamente aun quedan personas que leerán esto y digan: “te comprendo”. Gente que lucha por no caer en un abismo de repetición constante. Gente que piensa, gente que lee. Gente que, a pesar de pertenecer a ella, no se siente parte de la generación post mortem. Así se viven determinadas canciones. Las que nos hacen recordar. Las que simulan el guión de nuestra vida. Las que cantamos con voz rota, una sonrisa de oropel y un hondo pesar. Las que siempre nos recuerdan que no fuimos los únicos, que no somos los únicos... Aturdido y abrumado Ayer vi un capítulo de Futurama con un amiga bastante paranoico. Intentaré explicarlo. El profesor Farnsworth creaba una caja en la que se encontraba un universo paralelo. La peculiaridad de ese universo es que las monedas lanzadas al aire señalaban lo contrario que en el universo original, ¿me seguís? Es lioso... Fry, Bender, el doctor Zoidberg, Leela, el profesor Farnsworth y Amy son llevados a ese universo paralelo y comprueban lo que hubiera sido de ellos mismos si hubieran tomado elecciones contrarias en sus vidas. Elecciones que, a priori, no tenían relevancia alguna. Fry y Leela eran una pareja felizmente casada, ya que ella decidió salir con él echándolo a cara o cruz. El profesor Farnsworth había practicado una ridícula operación en la que se había extirpado y vuelto a insertar su propio cerebro, Amy se había cambiado el color de las uñas de los pies (siniestro....) y Bender había elegido un brillante acabado en dorado de su carcasa. Lo más sorprendente sin duda es lo de Leela y Fry. Será que yo estoy enfermo, soy demasiado paranoico y le busco siempre tres pies al gato, pero me da por pensar. ¿Y si una de estas ridículas apuestas con nosotros mismos que todos hacemos (del estilo de: "si se toca el pelo, hablo con ella"), hubiera acabado de un modo contrario? Lo digo porque un día me dije a mi mismo, "si se queda a dormir..." y se quedó. Otro día dije: "...si ahora se da la vuelta..." y se la dio. Y en cambio una vez me pregunté: "si dice lo mismo que yo estoy pensando a la de tres..." y se quedó callada. ¿Cómo sería mi vida? ¿Cómo será en un universo paralelo? ¿Y yo por qué me rallo tanto a las 10 de la mañana? |