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... SIN DEJAR DE SONREIR ...

...ahora que lo pienso...

El regreso de Cyrano (gracias a Calamaro)

El regreso de Cyrano (gracias a Calamaro)

Últimamente mi vida no es más que una repetición constante de si misma. Es como mirar la misma película una y otra vez. Con tono agridulce musitas los diálogos aprendidos tras miles de visionados, una vez, y otra… siempre igual. Obviando el ritual de cada semana, los momentos de esparcimiento se convierten en escenas gemelas de tedio reiterativo. Quizá es por ello que la búsqueda del dragón y la atrofiada compañía del hada verde pasan a ser las únicas y miserables salidas de la rutina. Lo peor viene cuando echas la vista atrás y comprendes que las horas de tu vida siempre fueron clónicas, aun así 

“…parecía el cielo porque estabas conmigo
todavía soy tu amigo…”
 

te sentías mejor, de un modo u otro pero todo tenía sentido. Es el golpe en la frente, el “ahora caigo”. De alguna manera me doy cuenta de lo absurdo de mi desidia. De lo estrambótico y antinatural de mi misoginia. Conozco, soy consciente de mi anterior pensamiento embotado

 “…voy a probar primero al olvido, a lo ajeno
voy a pasar a retiro de un tiro al culpable de mi soledad”
 

pero no logro comprender los motivos exactos que me llevaron a él. Quizá deba seguir la marea, ¿no? Dar un giro en el aire con el último esfuerzo y empezar a nadar a favor de la corriente, ¿verdad? Olvidarme de cuentos de hadas y aprovechar cualquier oportunidad para atarme a la masa palpitante de la sociedad. Aparcar al malhumorado yo que siempre mira de reojo y unirme a la felicidad de pastel por la que aboga mi generación. Puede que así recuerde mis escapadas a la playa y desentierre la libreta de mi delirio post traumático. Quizá sea hora de desempolvar la máscara. Pero la metáfora que era mi vida murió, la maté, se suicidó en un descarado intento por pasar página. En su esquela se narraban los días finales. Ese Cyrano de Bergerac que hablaba a través de la máscara fue descubierto y rechazado por Roxanne. No sucumbió sentado en un banco y abrazado a su amada. Se disparó  en la boca porque asumió que se apagaba lentamente y al fin y al cabo 

“La vida es una cárcel con las puertas abiertas…” 

no quedaba mucho por hacer. Pero lo veo volver, de entre los muertos, alguien más envejecido, con todavía musgo de su reciente tumba. El sombrero caído y una mueca de desprecio por todo lo pasado. Un Cyrano más cínico, cansado y desesperado. Aun así conserva su capa y su espada, su afilada ironía y el oxidado recuerdo de un desmayo desde la luna. Vuelve con una sonrisa de media cara. Igual pero distinto a ojos de los demás. Me abraza, como quien abraza a un hermano, 

“Y sin saber porqué
me quedo viendo el sol caer
otra vez…”
 

me tiende su espada por la empuñadura, me cede su sombrero y ahora lo recuerdo. 

“…el novio del olvido…” 

Pasa el tiempo, cambian las circunstancias pero algo sigue igual. Puedo nadar a favor o en contra de la corriente porque al fin y al cabo “no me vale con hombres… ¡necesito gigantes!”

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Abrazos gratis

Abrazos gratis Hay pequeños detalles, insignificancias, que consiguen forzar la mejor de tus sonrisas. Hoy me ha pasado una cosa realmente curiosa, y como yo, varias personas han sonreído de un modo puro, limpio. También me ha hecho recordar un video que vi hace poco: “se regalan abrazos”… Pero a lo que iba. Tranquilamente, de vuelta del desayuno iba yo en el mejor momento de todas las mañanas, esto es: con mi cigarrito, tranquilo, hacia el trabajo una vez vencido el hambre y el sueño gracias a mi amigo Antonio, camarero barcelonista donde los haya que me suministra diariamente mi dosis de cafeína y críticas constructivas hacia el equipo de Rikjaard. Como decía, a paso corto, alargando la media horita de relax cuando escucho risas entre la gente. Ya sabéis, típica escena de lunes a las 11 de la mañana; el vendedor de la ONCE, los curritos desayunando, las maris despotricando de sus maridos, las terrazas llenas y el olor a café impregnando todo. Lo único que no concordaba con el ambiente eran las risas. -          ¡¡¡Te quiedooooooooooo!!! Una niña de cinco o seis años, mellada, con un peto vaquero se me agarró a la pierna sonriendo. Las risas crecieron y una “enfadada” madre con una mal disimulada sonrisa llamó la atención a su niña. -          ¡¡Yo también te quiero!! Claro, quien me conoce sabe que un momento así da sentido a mi vida. “Se regala amor oiga”. Cogí a la niña en brazos y ella a lo suyo, riéndose. Su madre me comentó que le había dado por querer a todo el mundo, “ya se le pasará”, dije yo en una metáfora absurda de la vida y la inocencia de la niñez. Y aquí estoy, vuelta al trabajo pero antes no pude evitar mirar detrás de mí, donde la niña seguía regalando amor y la gente reía con una sinceridad que pocas veces he podido escuchar. Para más información sobre lo que intento decir: http://www.youtube.com/watch?v=lv5GAQiPm8g

De Steaua no beberé

De Steaua no beberé Voy a salirme de mi tónica de comentarios habitual. Resulta que casi todos los días compro el diario Sport por dos motivos fundamentales. 1.- Soy culé hasta médula y 2.- Me descojono con el estilo panfletista y fanático del diario en cuestión.

Hoy el chiste gráfico me ha encantado. Los futboleros lo comprenderán perfectamente y resume la idiosincrasia madridista desde el comienzo de los tiempos. En resumen, una temporada del Madrid se basa en ataque psicológico desde toda la prensa nacional a excepción de los diarios provinciales. El diario "deportivo generalistaaaaa" (dígase con tono de doctor maligno) Marca pasa del blanco al negro en una semana: de crucificar al Madrid a ensalzarlo a las alturas en un segundo, pero eso si, cualquier tropiezo ocupa UNA portada, al día siguiente todo vuelve a ser de vino y rosas. Por extensión, cualquier tropiezo o duda del Barcelona se magnifica hasta ser considerado el principio del fin.

Todo esto viene al caso de los últimos partidos. El Madrid gana 1-4 contra un equipo de colegas de barrio rumanos con un portero al que apodan cariñosamente: "el poste". El barça pierde 1-0 en el considerado "duelo de los mejores equipos del mundo" contra el Chelsea... y en fin, ya el barça no es rival. Es para leer los medios del Madrid y para escuchar a los miembros de su staff técnico: "estamos mejor", "somos dioses", "al barça le vamos a dar p'al pelo" y repito... por meterles 4 goles al... Steaua.

En fin, me he desviado de mi tónica bloggera pero la ocasión lo merecía. Este domingo es el Madrid-Barça, lo veo bastante igualado, en comparación sobre todo con los últimos años pero nunca se sabe.

VISCA EL BARÇA!!

“Kurt huele a Teen Spirit"

“Kurt huele a Teen Spirit" La casualidad a veces es una perra traicionera. Un genio de internet (y lo digo en  tono positivo), tuvo la brillante idea de disfrazar el disco In utero de Nirvana bajo un nombre equivocado. Tras la decepción inicial de mi hermana, receptora de la falsificación internauta, me comentó su hallazgo, a lo que respondí con un distraído: "pues no lo borres, a ver que lo escuche".

Bueno, tenéis que entender mi indiferencia. La verdad, con mi edad, y unos gustos musicales ciertamente definidos, no iba a volverme Grunge a estas alturas. La cuestión es que puse el disco. La primera canción que sonó se trataba de All Apologies y en ese mismo momento comprendí que toda la adoración casi irracional que existía en torno a la figura de Kurt Cobain tenía un fundamento palpable. Como buen aficionado a la música que soy, siempre intento escuchar cualquier género y al menos sacar un par de canciones interesantes. Por ejemplo, el heavy, un tipo de música que no... es que no me entra, lo siento, pero aun así he escuchado varios discos de grupos tanto españoles como extranjeros, incluso maquetas, a la caza y captura de alguna canción que me llame la atención. Con Nirvana no tuve ese problema.

Acto seguido me bajé toda la discografía del mítico grupo de Seattle. La devoré en poco tiempo y repasé una y otra vez las canciones que más me marcaron.

Kurt Cobain no cantaba. Se desangraba sobre el micrófono. Es imposible que pueda existir otra persona con ese sentimiento en la voz. Tristemente, el afamado Nevermind fue su principio del fin. Nunca tuvo intención de ser icono de nadie. No le gustaba ser aclamado porque según sus propias palabras: "odio a la gente, es demasiado fácil de querer". Al parecer, el vocalista de Nirvana, creció en un entorno deprimente, rodeado de familiares que lo iban rebotando de casa en casa, padres divorciados, tíos suicidas. Para colmo tenía una condición física lamentable, narcolepsia, dependiente de una droga que le provocaba ataques de euforia, ambigüedad sexual y nadie a quien pudiera llamar amigo. Imaginaos a ese jovencísimo Cobain: no pretendía imponer una moda al vestir, sencillamente él era así. Rompía la guitarra cuando acababan las actuaciones por motivos puramente delirantes, defendiendo absurdas ideas que sus seguidores copiaban sin entender.

Y seguí devorando información. Todo lo perteneciente a Nirvana y al propio Cobain. Y descubrí que murió con la misma edad que Janis Joplin, Jim Morrison y Jimi Hendrix, 27 años. Todavía no se si sabe a ciencia cierta si se suicidó o fue asesinado. Se habla de su mujer, Courtney Love, como una posible instigadora del crimen. Lo único que tengo claro, es que si con algún cantante me puedo identificar (al igual que toda la generación X de la que siempre renegué... curioso) es Curt Cobain.

La juventud desencantada, me viene a la memoria una biografía que leí en internet de Sad Vicious, que murió de sobredosis con mi edad actual, 22 "inocentes primaveras" y pienso en lo relativa que es la edad, en lo rápido que pasa el tiempo. Me tachan de loco por pensar en esas cosas. Queda mucho por vivir, de acuerdo, pero... ¿qué más da postergar lo inevitable rodeado de gente que no te comprende? La vida no es más que una interminable colección de decisiones. Ya lo decían en ese maravilloso retrato que es Trainspotting, "elige una vida, elige un televisor grande que te cagas...". Y, ¿qué importa? Al final todos acabaremos con una pistola en la boca, o despeñados por un barranco, o sujetando la mano de la mujer con quien decidimos casarnos, pensando en las otras miles que podrían ser mejores para nosotros y con una estúpida sonrisa, mezcla de "por fin" y "sólo un ratito más, mamá"...

 

"Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mio! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión. Y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente."

Fragmento de la supuesta nota de suicidio de Kurt Cobain

Y volver a empezar

Y volver a empezar

Esta mañana de verano atormentado/ me he levantado sin pegar ni un trago… Uno de estos días en los que cuesta, pero realmente cuesta, salir a la calle. Sin motivaciones, claro. “Un día más”, lejos de la simplicidad constante en la que me manejo feliz; es decir, la cervecita de media tarde, la copita nocturna, la charla filosófica de turno y el callado desvelo en el que invento mundos maravillosos.

 

Pero se acaba saliendo, si, por un motivo u otro, a cada cual más absurdo. Te levantas, bostezas, estiras los brazos, miras con asco el despertador, con más asco aun la ropa con la que tienes que disfrazarte y con mucho cariño la almohada que inconscientemente abrazaste la noche anterior. En ese momento, el reojo te traiciona y se posa en el calendario. Tu cabeza nunca ha ido al compás de la realidad, lo sabes, todo se difumina, una sonrisa se escapa y…

 

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… vuelvo a protestar. Ya ni siquiera son palabras, es una especie de gruñido que crece mientras mi cara se vuelve de color púrpura. Pataleo nervioso. Mi madre, en su infinita paciencia, aguanta con estoicidad algún que otro pie enfundado en calcetín nuevo que se estampa contra su pecho. Supongo que pensará que ponerme los pantalones es tarea imposible porque con un resoplido los tira sobre la cama (su cama, en la que estoy al borde del ataque de lágrimas) y se va a la cocina. A los cinco minutos estoy apretando la cabeza contra la almohada, intentando hacerme el dormido y consiguiendo el efecto contrario, despertarme del todo atento a cualquier movimiento. Mi madre me grita para que me termine de vestir y vaya a desayunar, acompaña tan gentil invitación con un nervioso: “o vienes o voy…” y ahora si que termino de despertarme. Desde luego no necesito café para eso, no entiendo porque mis padres si.

 

Ahora estoy en la calle, ya vestido, con mi mochila colgando. De la mano de mi madre voy a mi primera clase de “mayor”. Primero de primaria... jejeje, que gracioso. A mis siete años todo me parece gracioso. Me dicen que soy muy despierto, que tengo mucha imaginación. Estoy siempre leyendo, escuchando historias de mi hermano. Suelo salir a la calle y me invento mundos fantasiosos en un jardincillo cercano a mi casa, una rama es una espada y un arbusto un enorme bosque plagado de monstruos. Esos terribles enemigos no me asustan pero hoy estoy asustado… Un colegio nuevo, compañeros nuevos… siempre me ha gustado estar solo. “Este niño no juega con amigos de su edad”, mi madre, todo el día. “No me gustan”, digo yo. A mi me gusta mi imaginación, mis compañeros de aventuras. La gente de verdad suele ser mala, empujan porque si, no saben leer bien y se ríen de mí porque si sé.

 

Y llego a un enorme edificio. Cientos de niños, que digo cientos, ¡millones! Se empujan unos a otros, alguno cae al suelo y llora. Me da miedo. Aprieto la mano a mi madre y la miro con cara de pena. Ella me sonríe y me deja en la puerta.

 

- ¿Tengo que venir aquí todos los días?

- Si, Manuel.

- ¿Siempre?

- No, cuando seas grande irás al instituto, y luego a la universidad…

- ¿Y luego?

- Pues a trabajar como papá.

- Yo no quiero trabajar.

- Pero para eso falta mucho, tonto.

 

Me deja con un grupo de niños después de intercambiar unas palabras con una señora que me mira brevemente y sonríe, luego me da dos besos y se va. Estoy triste, tengo ganas de llorar porque me quedan muchos años viniendo todos los días a este sitio que no me gusta. Me quedo solo. La señora que hablaba con mi madre ha entrado con todos los niños corriendo detrás de ella… yo no quiero hacerlo. De repente un señor mayor me sujeta por el hombro, me sonríe y me apremia para que entre: “hoy empiezas el cole, ¿no?”. Asiento con la cabeza y ando detrás de mis compañeros, las puertas se cierran y…

 

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… y la voz de tu madre te llama desde la cocina. Apremiándote. Tomas el café con la mirada vacía y una estúpida sonrisa nostálgica en la boca. Antes de salir le das dos besos a tu sorprendida madre. “Ten cuidadito”, te dice. Y sales a la calle.

 

No querías hacerlo, pero no puedes evitar observar a los niños que corren a la escuela, primer día del primer curso. Algunos se retuercen contra las faldas de su madre, otros gritan y saltan. Tu atención se fija en uno, pequeño, con una mochila azul colgando y unos ojos nuevos que no quieren ser estrenados. Los chavales van entrando. Me dirijo hacia el chaval y le empujo suavemente en el hombro: “¿hoy empiezas el cole?”. Asiente…

 

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Y no quieres (no quiero) crecer más.

No señor, yo siempre fui idiota

No señor, yo siempre fui idiota

Un estreno en EE.UU. ha llamado mi atención. Del creador de Beavies and Butthead, se trata de una película de personajes reales llamada Idiocracia. Un miembro del pentágono bastante imbécil (lo cual no cuesta mucho creer), es enviado al futuro para observar lo que nos depara al ser humano más adelante. Lo que se encuentra es una sociedad completamente idiotizada en la que él resulta ser un lumbreras. Como ejemplo, la película triunfante en ese futuro paralelo se llama Culo y no es más que un plano fijo de un trasero que periodicamente expulsa gases.

Bueno, y te da que pensar, ¿verdad? Da que pensar porque me doy cuenta que no soy el único que opina sobre la inutilidad creciente de nuestra sociedad. Hace poco "el hombre del saco" (ver enlaces) me mandó una entrevista a un "cani" en la que se enorgullecía de su condición, llegando a defender la violencia característica ("O pEgAS pAQUE tE RESPeteN O no te REspETan" o algo así decía el susodicho) de su... raza... La idiocracia en EE.UU. es tan patente como en España, y por extensión, Europa y el mundo. No pido una sociedad filosófica. No pido unos índices de lectura espectaculares. No pido nada de eso, no. Sencillamente un poquito de interés por lo que nos rodea. La socióloga Noelle-Neumann, desarrolló la acertada teoría de la "espiral del silencio", cada vez es más extraño tener opiniones propias por el temor a ser rechazados de la sociedad, nos adherimos al modo de pensar mayoritario, de quienes nos rodean que a su vez se dejan influenciar por las personas más cercanas. Es una espiral en la que las opiniones contrastadas van desapareciendo. Al final quedan dos grandes masas, el blanco y el negro, la derecha y la izquierda, la homosexualidad y la heterosexualidad, el PP y el PSOE...

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 - Y usted, ¿qué planes tiene para el futuro?

- Quiero escuchar reaggeton, tunear mi coche y "dar una vuelta" con mis colegas.

- ¿Y más adelante?

- ¿A qué se refiere?

- ¿Qué planes tiene a largo plazo? ¿Qué opina de la situación de España? ¿Cómo ve la política? ¿Es usted del PP, del PSOE, de Izquierda Republicana? ¿De Fuerza Nueva? ¿Qué opina de la liberación sexual? Para usted, ¿prima más el ocio o el trabajo? ¿Piensa a menudo en su descendencia? ¿Cree en el amor como impulso irracional o cómo la mera influencia de la dopamina? ¿Tiene pensado reflejar sus pensamientos en alguna película, un libro...?

- No señor, yo siempre fui idiota.

Ella

Ella

Te vi sentada en la barra. Con la impaciencia hecha pupila tamborileabas con dos dedos la mojada superficie. Pronto el camarero fue a servirte una cerveza, pagaste con gesto distraído y te centraste en beber en pequeños sorbos. Tu mirada se desdibujaba, ausente, quien sabe si fija en otro lugar o en otro tiempo, o en ambos, o en nada.

La música cambió de tercio. Al absurdo tema de una moderna banda de pseudo pop le siguió una antigua balada. Tu rostro despertó de su letargo y sonreíste, la sonrisa más triste que jamás vi. Hasta ese momento no me di cuenta, pero todo a tú alrededor se difuminaba, se volvía irreal como la calle tras las ventanas en un día de lluvia. Eras el epicentro de la tristeza, el umbral del olvido. Me pregunté si realmente existías o eras tan solo un trozo de recuerdo hecho carne.

Sentía que el tiempo se me esfumaba y decidí apostar contra el destino y contra mi mismo… “si se pide otra cerveza me pongo en movimiento”. De repente todo como en una vieja película, las personas que me rodeaban sin llegar a acompañarme me miraban con una expresión preocupada, la música decreció en fuerza y velocidad, ella se levantó, se tocó el pelo y alzó la mano llamando al camarero.

Cuando volvió a sentarse, un hombre se acercó a ella, penetró la burbuja de irrealidad que la sostenía y se atrevió a dirigirle la palabra. Solo tardó 3 minutos en alejarse derrotado. 

El tiempo apremiaba, a mi alrededor se mantenían conversaciones intranquilas, alguna quizá sobre mí, sobre mi atolondramiento. Un nuevo cambio en la música me hizo actuar. Completamente fuera de lugar comenzaron los acordes de una canción que nunca soñé escuchar en un bar, la canción con la que todos nos quisimos enamorar alguna vez, con la que siempre hemos soñado hablar con ella. Cada uno de nosotros tiene una canción así, y rara vez suena fuera de la soledad de nuestra habitación. Como una señal del destino se escuchaba en ese momento.

 Mis piernas, ancladas al suelo, cobraron vida. Un paso, dos pasos… no pensaba en lo que le iba a decir, sabía que el destino me guiaba, que no había posibilidad de equívoco, que era ella. A mi alrededor, los murmullos se convirtieron en exclamaciones de asombro. “¿Él? ¿Cómo va a hacerlo él?”. Todo era absurdo, inconexo y desconcertante, “él” era yo, y yo nunca lo hacía. Nunca actuaba. No me movía.Pero allá iba… tres pasos, cuatro pasos… y ahí estaba ella. En un segundo, de esos que la vida nos regala en contadas ocasiones, giró la cabeza y sus ojos decidieron librar una batalla con los míos. No se quien ganó… 

-         ¿Hola?- Más que saludar, inquiría. En ese momento me sentía un psicópata, un absurdo, un acosador.

Pensaba que todas las películas del mundo, las canciones, nunca hablaban de lo que sentía el protagonista antes del momento decisivo. Siempre bastaba con la cara del actor o con la guitarra del cantante. Con un coro o con una línea de diálogo todo el mundo se tornaba milagro, la soledad desaparecía y un paso dejaba ver un futuro maravilloso, lleno de cariño y pasión desenfrenada. ¿Cómo explicar aquel instante de desasosiego, aquel sonrojo? Me encontraba delante de ella, todo era perfecto. Allí estaba, mirándome.

 -         ¿Quieres algo?- El momento de la verdad. Ahora si, no podía callarme, era mía. Era ella.

 -         A… ti.- Ella sonrió.

Nerviosa, no respondió en seguida, no se rió. No se levantó y llamó a una amiga para comentar la escena. Tan solo sonrío y se quedó mirándome algunos segundos que se hicieron horas. Era perfecta, yo quería que fuera todo así. Abrió los labios, seguía la sonrisa. “Por favor, dime que puede ser, dime que no soy un loco insensato…”

 -         ¿Sabes? Es curioso.- Habla con tranquilidad, parece como si lo tuviera ensayado.- Llevo viniendo aquí varias semanas, me siento y me quedo sola. Estoy aquí porque nunca pensé encontrar en este tipo de bar a alguien de quien pudiera enamorarme, y vas tú y haces que tenga que buscarme otro bar. 

Bueno… sonreí. Era algo increíble. Ella se levantó y cambiamos dos besos. A los cinco minutos de charla me incliné sobre su rostro y…

 RRRRRRrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrinnnnnnnnggggggggg. ... abro los ojos y mi mano acaricia un lugar vacío sobre la almohada… Me queda pensar que en algún lugar del mundo una chica solitaria y de mirada triste haya sentido un suave roce en la mejilla y pueda sonreír después de mucho tiempo de espera…

 

Manu

Manu

Se dice de aquel que llegado a casa un miércoles a las 2 de la mañana se pone a relatar su insulsa vida ante la pantalla del ordenador.

Aquel que muestra una cara que nunca fue la suya, llena de risas y chistes fáciles, el que siempre se encuentra disponible para un "hazme reír", el bufón, el payaso.

Se dice de aquel que tiene tanto caos interior que hasta los recuerdos escapan de su memoria. De aquel que se emborracha en días alternos, fines de semanas y fiestas de guardar para olvidar algo que nunca llegó a sentir como suyo. Aquel que nunca supo decir: "te quiero" y siempre se acordó de reír ante una desgracia propia.

... aquel que madruga mañana y que se mantiene en catarsis mental gracias a las drogas y al alcohol...

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 Aquel que no pidió crecer.

Sobre paradojas, destino y monedas al aire

Sobre paradojas, destino y monedas al aire

Ayer vi un capítulo de Futurama con un amiga bastante paranoico. Intentaré explicarlo. El profesor Farnsworth creaba una caja en la que se encontraba un universo paralelo. La peculiaridad de ese universo es que las monedas lanzadas al aire señalaban lo contrario que en el universo original, ¿me seguís? Es lioso...

Fry, Bender, el doctor Zoidberg, Leela, el profesor Farnsworth y Amy son llevados a ese universo paralelo y comprueban lo que hubiera sido de ellos mismos si hubieran tomado elecciones contrarias en sus vidas. Elecciones que, a priori, no tenían relevancia alguna. Fry y Leela eran una pareja felizmente casada, ya que ella decidió salir con él echándolo a cara o cruz. El profesor Farnsworth había practicado una ridícula operación en la que se había extirpado y vuelto a insertar su propio cerebro, Amy se había cambiado el color de las uñas de los pies (siniestro....) y Bender había elegido un brillante acabado en dorado de su carcasa. Lo más sorprendente sin duda es lo de Leela y Fry.

Será que yo estoy enfermo, soy demasiado paranoico y le busco siempre tres pies al gato, pero me da por pensar. ¿Y si una de estas ridículas apuestas con nosotros mismos que todos hacemos (del estilo de: "si se toca el pelo, hablo con ella"), hubiera acabado de un modo contrario? Lo digo porque un día me dije a mi mismo, "si se queda a dormir..." y se quedó. Otro día dije: "...si ahora se da la vuelta..." y se la dio. Y en cambio una vez me pregunté: "si dice lo mismo que yo estoy pensando a la de tres..." y se quedó callada.

¿Cómo sería mi vida? ¿Cómo será en un universo paralelo?

¿Y yo por qué me rallo tanto a las 10 de la mañana?

 

La generación post mortem

La generación post mortem  

Pertenezco a una generación desangelada, inocua, vacía. Una generación compuesta por individuos errantes, sin dirección; con un pasado inútil, un presente vacío y un futuro absurdo.

 

Una generación muerta antes de nacer.

 

Las madres paren a sus hijos sin esperanza alguna. Apenas con la intención de rellenar los vacíos de los que pensaban, reían, soñaban y buscaban un destino mejor. Los de ahora, los de mi generación, tienen en el mundo al alcance de un clic y con eso les basta. Ya no existen gustos musicales, todo es una enorme maraña de mezclas provocada por el reflujo esofágico de la sociedad. La retroalimentación de tendencias. El “ahora aquí y ahora allá”. Es factible escuchar la siguiente afirmación sobre tendencias: “me gustan el reaggeton y los cantautores”, primer gusto para socializarte con la masa, segundo gusto para reivindicarte con la masa. La música siempre ha marcado a la sociedad: del rock transgresivo de los 60 al pop libertario de la movida ochentera, pasando por la despreocupada música disco de los 70. ¿Qué tenemos ahora? Ni tan siquiera música, un simple ritmo de 4 por 4, repetitivo, disonante y artificial, sin melodía. Letras incitando a la vejación de la mujer, vejación que ellas mismas asumen, adoptando el papel de “chica mala” que usa su cuerpo para lograr sus objetivos. Tantos años de lucha y reivindicación del género femenino para llegar a: “quiero alguien que sea malo conmigo, porque yo soy una chica mala…”.

 

Y llegamos a las relaciones interpersonales de la generación post mortem. Se basan en la fugacidad, en el intercambio de los escasos valores poseídos. Una relación así no puede enriquecer a ninguno de los miembros. Sin cultura, sin sensibilidad, sin pensamientos propios. La relación pasa a ser un mero intercambio de fluidos corporales sazonado con actitudes propias de ente primario. Éste que escribe, ha visto con sus propios ojos un rito de apareamiento animal entre dos seres humanos. El cortejo del macho se produce golpeando a la hembra e increpándola con una sarta de improperios, si ella es receptiva al cortejo emite una especie de sonido que pasa por distintas tonalidades graves hasta alcanzar el umbral del dolor en la máxima expresión de la agudeza sonora. No pido un pañuelo bordado con iniciales ni una carta con un par de gotas de perfume entregada personalmente por una aya, pero que menos que superar el instinto básico de reproducción, ¿no?

 

La generación post mortem se divide en diversos estratos sociales. Se mueven por grupos, perfectamente identificados por el corte de pelo y la ropa, y su actividad es ciclotímica, en función de las tendencias socio-culturales que vendan los medios de comunicación. Es asombroso pasear por la plaza de tu ciudad un sábado cualquiera y observar “manadas” de individuos.

 

Muchas veces uno se pregunta a qué generación pertenece. Me niego a pensar que morí antes de nacer, no puedo creer que toda la sociedad en conjunto esté tan vacía como parece. Afortunadamente aun quedan personas que leerán esto y digan: “te comprendo”. Gente que lucha por no caer en un abismo de repetición constante. Gente que piensa, gente que lee. Gente que, a pesar de pertenecer a ella, no se siente parte de la generación post mortem.

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Sobre perfiles, mentiras y género humano

Y piensas...

 ¿Compatibilidad? ¿Probabilidad? En un escaso 0,1% de seres humanos que habitan nuestro planeta que llegaremos a conocer, ¿cómo pensar que es ELLA?, la mujer de nuestra vida. La persona con la que queremos despertar cada mañana.

¿Algo que me toca "la moral"? Los perfiles de compatibilidad:

Edad: 22

Género: Masculino

Profesión: Periodista de carnet. Escritor frustrado y bufón no remunerado.

Aficciones: Literatura, cine, música...

Preferencias: .... ¿ELLA?....

............................Procesando.......................

95% de afinidad con Helena J. : 21 años, periodista, aficcionada al cine y pasear, busca un hombre sincero preferentemente.

Y decirle más tarde a Helena J. ¿Qué sientes cuando amaneces resacoso a las 7 de la mañana en la orilla de la playa y das gracias a tu "yo" borracho por llevarte allí?, ¿sueles soñar con escapar del mundo volando por la ventana?, ¿te gusta que te besen en el hombro mientras te quedas dormida?, ¿has llorado leyendo El Principito por enésima vez?, ¿has escuchado La canción más hermosa del mundo y te has sentido vieja e insegura?...

Y ella te responde: NO.

Y piensas que el ser humano es una gran mentira. Que la compatibilidad no existe, que ELLA es una quimera y que mañana será otro día un poco más optimista.

 

Sobre casualidades, amores pasajeros y resacas

Sobre casualidades, amores pasajeros y resacas

Es curioso.

Ayer llegué a casa a las 4 y media de la mañana, cai muerto y resucité a las 3 horas. La versión etílica de Lázaro con "mami" en el papel de Jesucristo y un atolondrado autor de este blog como protagonista. Entre broncas mañaneras y asqueroso café por imposición de mi maltrecho organismo pensé, ¡oh, frase inmortal donde las haya!: "...no salgo más un jueves..." Luego un poco de rutina diaría. Salir a la calle, camino al tajo, cigarrito, mp3 y vueltas a la cabeza. ¿Conclusión? "Los cojones no salgo más..."

Y es que la noche de ayer estuvo bien, muy bien. Me sirvió para reafirmarme en mi mundo de poesía inocua. En el mundo de "ella existe". Frase de un compañero hace tiempo: "estoy seguro que tanto 'la tuya' como 'la mía' están ahora mismo tomando cañas y hablando de nosotros". Y es posible, carajo. ¿Por qué no? El motivo de mi vuelco optimista en cuestiones de amor-deseo-fantasía es una conversación con un gran amigo, con un hermano.

Mi amigo en cuestión se enamoró. Disfrazalo con la palabra que quieras compañero. Enamorado. ¿De qué? De una "ella". Chica atractiva, linda. ¿No hay más? Si. Escribe. Eso, para personas como mi amigo y yo, simboliza mucho más del mero hecho de encadenar palabras con más o menos fortuna literaria. Eso dignifica al género femenino tantas veces maltratado por nosotros, los hombres desafortunados. Es una chica maravillosa porque piensa, lee y expresa. Mi amigo se enamoró. ¿Qué hizo? Aquí viene lo bueno, lo que volcó mi gris afán de espera desesperada. Lo que me dio esperanzas. Se acercó a ella. Una chica con la que había cruzado no más de tres frases y le pidió con total naturalidad su dirección de correo. Luego le escribió. Lo dijo todo, todo lo que sentía de un modo sutil, sazonado con prosa poética. De manera que ella tuviera que indagar, arañar la superficie metafórica hasta encontrar aquello que todos nosotros, los que esperamos desesperadamente, siempre quisimos expresar en una carta.

Ahora supongo que se encontrará en proceso de espera desesperada. Aguardando una respuesta que quizá nunca llegue. Pero él lo hizo, quedan personas así. Encendió su ordenador, se sentó frente al teclado y escribió... con dos cojones.

Por eso saldré el jueves que viene o el siguiente. Porque entre casualidades, amores pasajeros y resacas me encuentro agusto. Porque quedamos personas como mi amigo y como yo que sabemos que a la vuelta de la esquina alguna chica resacosa andará convenciéndose de que el jueves que viene no sale. Y quizá choque con ella algún día, y le pida su correo, y por una vez tenga los cojones de escribir:

"¿Sabes? Casualidades... ayer me tropecé contigo y sin saber como me enamoré para siempre..."

Me llamo Guybrush Threepwood... ¡y quiero ser un pirata!

Me llamo Guybrush Threepwood... ¡y quiero ser un pirata!

A nosotros, los que tenemos nuestro hogar en una galaxia muy... muy lejana. Los que acometemos arduas empresas al grito de "¡cabalgad, Eorlingas!". Los que sabemos que una mano bien puede ser sustituida por una motosierra. Los que indicamos que unas escaleran ascendentes... van... pues hacia arriba.

A nosotros, los que despertamos de pesadillas en las que nos quedábamos sin cargas para el lanzaredes. Nosotros los Goonies, en busca del tesoro. Los que volamos en pos de la segunda estrella a la derecha. Los grandes mecánicos del siglo XXI, que conocemos a la perfección la herramienta idónea para parar una cascada, por supuesto, un mono que toca el organillo.

Los que nos disfrazamos de tentáculos púrpuras en una mansión maniaca. A los que la casa al lado del cementerio... nos atraía... y nos asustaba. Los que sufrimos de temblores, de aracnofobia, de plagas de pirañas, murciélagos, arañas gigantes. Nosotros los que vencimos a una bruja malvada con un truco de mago de pueblo y una nuez mágica. Los que gritábamos Beetlejuice varias veces y esperábamos que algo pasara. Los que siempre buscamos el maldito condensador de fluzo en el coche, pero nunca sabremos cuando caerá un rayo.

Nosotros los que siempre quisimos tener a Gizmo de mascota. Los que nos preparábamos para una invasión de Creeters o de payasos asesinos desde el espacio. Nosotros los que sabemos que las gafas rotas se pueden arreglar con un simple "oculus reparo". Los que nunca entenderemos como Jane Gray podía elegir a Cíclope y no a Lobezno. Los que sabemos que Perseguido se basa en un cuento de Stephen King... los que sabemos que Richard Bachman ES Stephen King. Los que lloramos con el niño de la flauta. Los que nos cabreamos con "Thank you, Mario, you´re quest is finished - GAME OVER". Los que vimos la película de Mario Mario y Luigi Mario... y aun así seguimos vivos. Los que llegamos a hacer el Final Combo con Fulgore (¡75 golpes!). Los que podíamos pasar horas con "media luna hacia delante y puñetazo fuerte... ¡AYUKEN!"

Los que siempre miramos bajo la cama y dentro del armario antes de dormir. Los que gritamos: "hacia el infinito y más allá". Los que hablamos en balleno. Los que sabemos de memoria algo que empieza: "yo soy... el rey... burlando emboscadas..." y algo más que acaba: "...bella y bestia son". Los que nos concentrábamos buscando una onda vital hasta ponernos de un amarillo preocupante. Los que pensabámos que Andrómeda era marica y Fenix un chulo putas. Los que nunca entendimos porque cuando el equipo rival hacía la técnica de "la jaula".... Oliver sencillamente no la pasaba. Los que crecimos con los Seaver, los Wisllow, Zack Morris y los vigilantes de la playa... pero también con Punky Brewster, la inexplicablemente hortera Blossom y ese médico que vivía en Alaska y que yo recuerde nunca nos dignamos a ver.

Nosotros los que sabemos de memoria la sintonía del Equipo A, de Falcon Crest, de Fama, de Vacaciones en el Mar, del Coche Fantástico... y que entre todos no habremos visto más de 5 capitulos de cada una. Los que sabemos que Kit tiene un hermano malo con el original nombre de Kat al que vencieron con.... ¡un retrovisor!. Los que lloramos las dos primeras veces que superman moría pero a la tercera queríamos enterrarlo.

Los que vimos 5 ó 6 partes de Viernes 13, 7 u 8 de Halloween y 2 ó 3 de Porkys. Los que aun hoy soñamos con un rostro desfigurado, un jersey a rayas y una mala manicura... los que tuvimos un muñeco idéntico a Chuky y con el que no podíamos dormir cerca de nuestra cama.

Los que fuimos alguna vez el capitán salivazo o el maestro de la flema.

Los que queremos ser piratas.

A todos nosotros, los incomprendidos, los "raros". Los que tenemos un curioso callo en el pulgar de la mano izquierda. Los que sufrimos de vista cansada desde los 15 años. A todos los que nos criamos en los recreativos de la esquina y en el salón de casa. Los que escuchamos: "dejame una vida que te la paso" y sabíamos que no se la pasaba. Los que gritábamos: "¡date prisa que viene el hurry!". Los que íbamos al colegio con ojeras porque la película del día anterior a las 11 de la noche era buenísima. A todos os digo:

"Que la fuerza os acompañe"

... y con eso creo que basta...

Verdades como puños, filosofeo de arrabal, hermanos brothers

Verdades como puños, filosofeo de arrabal, hermanos brothers

Escena... cualquier bar, cualquier rincón, cualquier calle. Una esquina, una plaza, en fin... lo de siempre. Dos amigos. Una cerveza, un par más en el cuerpo, ¿un cigarro? Vamos a echarlo.

F: Lo que te diga, todas quieren ser Amelie y todas son unas putas...

M: Si, no hay otra.

F: No lo entiendo tio.

M: Son putas y ya.

F: No, si en el fondo yo creo que las tías son como los tíos.

M: Si, solo que ellas calientan al personal y nosotros no podemos.

F: Pos podían pasar de eso.

M: Podrían pero no lo hacen... si yo lo que quiero ya es tranquilidad, una novia normalita, un sofá...

F: Si, pero tu eres gay.

M: Ojalá lo fuera.

F: Tu madre cree que si.

M: ¿Ah, si?

F: Si, me lo dice cuando me la follo por las noches.

M: Pues ya la tienes que aburrir pa hablar de eso

Suena la canción de siempre, en el momento de siempre, otra cerveza que esto hay que escucharlo en condiciones, otro cigarrito, como no.

M: Pues yo voy a morir virgen.

F: ¿De la oreja izquierda, no?

M: No, es que ya después de tanto tiempo uno vuelve a ser virgen.

F: Eso nos vamos de putas y ya está.

M: De putas... pffff...

F: Si al fin y al cabo son todas unas putas

M: Eso si...

F: Pero fijate, na más que hablamos de ellas.

M: A mi me está dando la bajona.

F: Pues hoy le lloras a tu madre, gay.

M: ¿Gay? Ojalá lo fuera.

F: ¿Una cervecita?

M: Mu rico.

... y volver por la mañana y ver que sale el sol...

Cuando no tienes nada por lo que reír

Cuando no tienes nada por lo que reír

Hay veces en la vida (muchas veces) que te levantas de la cama sin ganas de vivir. Sencillamente por inercia: con la precisión de un reloj suizo apagas el despertador, te vistes, tomas un café y sales a la calle. A mi me ocurre una cosa, irremediablemente, día tras día.

Mi trabajo está cerca de la estación de autobuses y todos los días, todos los puñeteros, días veo a parejas que se abrazan al verse tras mucho tiempo, a jóvenes ilusionados con la mochila al hombro, a algún anciano de los de boina y sonrisa desdentada mirando con ilusión un billete... yo paso de largo, echo una última mirada, entre nostálgica y ansiosa, y sigo caminando.

¿Qué ocurre? Que cada día que paso cerca de esa estación me pierdo un poco más. Dejo de ser yo. YO hubiera subido al primer autobús a dormir en una playa perdida. YO me hubiera enganchado al primer solitario de la cafetería vecina a comprobar si le importaba tener a un compañero de huidas. Ese extraño que deja la estación de lado y se mete en una monótona oficina a malgastar la literatura que corre por sus venas escribiendo sobre diabetes no soy yo.

Y es que hay veces que no tienes motivos para sonreír, porque podría huir de mi vida, pero no podría huir de mi mismo. YO me perdí en algún rincón del tiempo y nadie sabe cuando me encontrarán.

Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto
Sentiste a los asuntos pendientes volver hasta volverte muy loco
Si resulta que sí, si podrás entender lo que me pasa a mí esta noche
Ella no va a volver y la pena me empieza a crecer, adentro
La moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor
Todo lo que termina, termina mal, poco a poco
Y si no termina se contamina más y eso se cubre de polvo
Me parece que soy de la quinta que vio el mundial 78, me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor
La moneda cayó por el lado de la soledad otra vez
No me lastimes con tus crímenes perfectos, mientras la gente indiferente se da cuenta
De vez en cuando, solamente sale afuera la pena real
Si resulta que sí, si podrás entender lo que me pasa a mí esta noche
Ella no va a volver y la pena me empieza a crecer, adentro
La moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor
La moneda cayó por el lado de la soledad otra vez
La moneda cayó por el lado de la soledad.

Andrés Calamaro - Crímenes perfectos 

Estado: Trajes y cortinas

Estado: Trajes y cortinas Es curioso lo que puede llegar a representar una canción, un grupo musical o sencillamente una melodía. Os contaré una pequeña historia.  Resulta que yo siempre he sido sabinero. Es un modo de vida. Consiste en tomar como guía de vida el cancionero del maestro Joaquinito. Es sencillo y a la vez casi imposible. Todas sus canciones desprenden un aroma a vejez mal contenida y a amoríos eternos que no duraban nada. Por supuesto es muy… bohemio seguir sus enseñanzas sobre la vida, como no, pero también jode mucho. Durante un tiempo conseguí mi propósito. Paseaba como un alma errante, sin motivo aparente, escribía mucho sobre la absoluta irrealidad que supone el amor compartido. Me “enamoraba” (entre comillas, si) a cada instante, bebía y fumaba como un camionero y solo quería a las mujeres para pasar el rato, aunque me gustaran no iba detrás suya para siempre. Les absorbía la inspiración literaria (gran tesis filosófica de un amigo mío) y las dejaba. 

Pero… ¡vaya por dios! No se me ocurre otra cosa que enamorarme (sin comillas, si). Enamorarme de verdad, no entrar en una especie de obsesión literario-compulsiva por una persona, no. ENAMORARME, con toda la carga aterradoramente perversa que lleva implícita esa palabra. ¿Y bien? ¿Qué ocurre? Pues que después de un tiempo ella me deja, cual colilla maloliente de la que no se puede fumar más. ¿Cómo me quedo? Maestro Sabina, ilústrame.

1-  No debería contarlo y sin embargo... No, no... no estoy enamorado... tengo despecho... tengo odio.2. Puedo ponerme cursi y decir... Carajo, que no, que no estoy enamorado, no me quiero declarar, no quiero ponerme digno... yo ODIO.3. Más triste que un torero... ¡Qué no, por dios! Yo la ODIO, no estoy triste... bueno, un poco. Y así aproximadamente unos 19 días y 500 noches. No encontraba la frase adecuada en el contexto adecuado. No encontraba la melodía idónea. Me sentía herido. Don Joaquín no me iluminaba. Miraba su cancionero como el buen cristiano miraría la historia de Job, preguntándose que a que clase de dios adoraba… De vez en cuando un soplo (no le quedan dos puntos suspensivos) refrescaba mi atolondrado espíritu, pero nada. Mi maestro no me iluminaba. Paralelamente, con las pocas ganas que tenía de vivir… vivía. No era una existencia plena, por supuesto, más bien me desdibujaba como la sombra se desdibuja en una playa de agua clara. Y en esa existencia titilante me dio por escuchar, de soslayo, como lo había hecho hasta ahora, a un grupo que me gustaba pero al que nunca presté excesiva atención: Los Planetas. Una canción suya me encantaba, del mismo modo que me podía encantar en su día La Mayonesa… me parecía graciosa y me animaba. Mas de repente ese día (espero que acabes colgando de un pino) sonaba de un modo diferente, (cuando veas lo imbécil que has sido), la escuchaba y me sentía plenamente (cuando veas que lo has hecho fatal) identificado… me sentía (me he acostumbrado a tus putas escenas) el protagonista… 

Claro, imaginaos mi sorpresa. Por un momento de breve alborozo, de los primeros momentos de aquella etapa de mi vida, creía que por fin alguien me comprendía. Pronto reaccioné y me dije: “no, no olvides que no hablamos de Sabina”. Pero seguí escuchando al grupo un poco más. Escuchando canciones suyas que jamás antes había oído y (con fruta que jamás habías probado) francamente… me entraban ganas de preguntarle a Jota, el cantante, (y dices que tus gustos han cambiado) si conocía a mi ex novia.

 Así que continué buceando por la discografía de Los Planetas: ese grupo gracioso, que yo denominaba de género happy-pop, se convirtió poco a poco en el único que describía mis estados de ánimo a la perfección. ¿Y qué tiene que ver toda esta parrafada con el título del post, os preguntaréis? Bien, el otro día, hablando con un amigo, precisamente con el que me recomendó y me insistió que escuchara a Los Planetas, le pregunté que como se encontraba, ¿su respuesta? “Bueno, un poco trajes y cortinas” … y yo también… 
Trajes y cortinas
cuando estaba a punto de olvidar
los días de la casa de cristal.
 
Polvo en las ventanas 
y las velas amarillas
y las luces que tu hermana nos regaló.
 
Tu cara de satisfaccion
y los muebles del salón.
 
Pelis de vampiros
y fantasmas digitales
brillan de pronto en tu cara como una máscara.
 
Las luces del piso de enfrente
que se encienden y se apagan,
escuchando los discos de Sarah hasta que eran las seis.
 
Bebiendo vino de cartón,
asomados al balcón.
 
Miro en la cocina
o en el supermercado,
y la nieve de este cuarto pide dormir 
 
He esperado a veces
pero ahora estoy cansado.
Sólo espero no encontrarte si estás por aqui
 
Y que no existieras nunca más,
que no existieras más.
 
Y que no existieras nunca más,

que no existieras más.

                                                       Nueva visita a la casa (Los Planetas)

Sobre amistad

Sobre amistad

Es curioso lo complicado que es definir la amistad. Para algunos es salir de copas con los amigos, yo a eso lo llamo "colegueo". Otros en cambio opinan que un amigo es aquel que te puede conseguir un buen negocio o apañarte un coche... creo que esos son amiguetes. También tenemos el polo opuesto, aquellos que opinan que amistad es saber como se encuentra tu "amigo" 24 horas al día, llamarlo a cada instante, saber que opina a cada hora, no pasar más de una semana sin verlo. Llegar a un estado tal de empatía que cuando os veáis no tengáis nada que decir... yo a eso lo llamo noviazgo... y de los pesados.

Para mi amistad es hacer los mismos chistes con alguien durante años y seguir riendoos, es encontrarle sentido a la conversación: "¿qué haces?", "me aburro, ¿y tú?", "yo también, ¿quedamos y nos aburrimos juntos?", "¡planazo!". Creo que comprendes cuando alguien es tu amigo en la siguiente situación:

Escena: Jueves por la tarde. Tu novia y tu os encontráis en el salón ricamente tumbados. Suena el teléfono. Coges y a los 10 minutos vuelves.

- ¿Quién era?

- X, que viene este domingo.

- Anda, y llevas sin verlo 6 meses, ¿no?

- Si, a ver si nos tomamos algo.

Llega el domingo. Tu amigo X y señora llegan a un bar donde tu novia y tú los esperáis. Besos, abrazos, "quepasahijodeputas"... En una fracción de segundo, tu novia y la señora de X están hablando de trabajo, de futuros pisos, de hijos... de nuevos peinados...

- ... bueno X... ¿qué?

- Bien... TIO, HAS VISTO LA ÚLTIMA DE TARANTINO!!?

- NO JODAS!! QUE CRACK, CUANDO EL MALO LO COGE Y LE HACE BUMMM, Y EL OTRO HACE, PLAASH Y TOA LA SANGRE SALPICANDO!!!

- Digo, Yiiiibaaaaa, eso es una cosa asín como eso que se coge y se hace ñaca...

- Cuchara!!!

- Esooooo!!!

Entonces la señora de X y tu novia os miran como diciendo: "manda huevos, 6 meses sin verse y mira de lo que hablan"

Llegamos al punto al que quería llegar: ESO es la amistad. Si surge un problema necesitas encontrar a un amigo que se trague tus penas, si, pero después de soltarle todo el rollo te apetece reírte con los chistes que os hicieron amigos, NO MÁS. Si estás mal, llamarás a tu amigo, si estás bien, llamarás a tu amigo. En ambos casos para hacer lo mismo.

Recuerdo una escena de "padre de familia". Peter pasó un mes de retiro con mujeres para descubrir "su lado femenino", al llegar de nuevo a casa se mete en la bañera, con velitas e incienso, coge el telefono y llama a su amigo Guacmaill (o como se escriba)

Peter: Hola Guacmaill, soy yo, Peter!

Guacmaill: Hola Peter, ¿qué pasa?

P: Nada, solo quería hablar. ¿Como estás?

G: ... no se... eres tú el que me ha llamado, ¿qué quieres?

P: Solo me intereso por tí, ¿cómo te encuentras?

 TUUUU TUUU TUUUU TUUUUU TUUUU

 Claro que si! Eso es la amistad!!

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¿A qué viene todo esto?, que son las 10 de la mañana, me aburro como una ostra y lo que más me apetecería del mundo es estar con algún colega diciendo las mismas tonterías de siempre...

El hombre del escalón

El hombre del escalón

Cada mañana, durante estos últimos años, caminando hacia la facultad o hacia las prácticas o sencillamente hacia una determinada dirección sin motivo alguno, un hombre se quedaba mirándome. Siempre ha sido así, de ida o de vuelta. En el mismo sitio siempre, desde bien temprano hasta avanzada la tarde. Me miraba largo y tendido, mientras yo andaba.

Se trataba de un hombre de mediana edad, impecablemente vestido. Con una camisa diferente cada día y un pantalón sencillo, vaquero o de pinza. Limpio. Con una barba cuidada. Se encontraba siempre sentado en el mismo escalón, con la mirada perdida, fumando un cigarrillo y en ocasiones, sobre el mediodía, bebiendo una única cerveza.

Yo caminaba y él me miraba. Así de sencillo. Mi ex novia y yo le solíamos llamar: "el pobre más elegante del mundo". Suposiciones claro. Pasábamos delante suya, me miraba, sonreíamos y decíamos: "es increible que este hombre no se mueve nunca". Pasaron los años, uno, dos, tres y el hombre se convirtió poco a poco en parte del paisaje, cuando ya no tenía con quien comentar su impoluto aspecto, ya no quedaba nada que lo hiciera algo notorio. Pero él allí seguía, yo pasaba y él me miraba, inquebrantable, día tras día. En un par de ocasiones me hizo un gesto con la mano y me pidió por señas un cigarrillo. Yo se lo di. Nada más.

Hasta ayer. Ayer volvía de las prácticas. Aburrido, tarareaba una canción de Bruce Springsteen, ansioso por llegar a casa, cuando le vi. Llevaba tiempo sin reparar en él. Me miró, como no. No se porqué pero le miré, sonreí y dije: "hola". Él inclinó ligeramente la cabeza, sonrió y dijo a su vez: "buenas tardes", luego volvió a su cigarrillo y su cerveza y no me miró mientras me marchaba...

Esta mañana no estaba en su escalón. Quiero pensar que se quedó dormido, o que el desayuno se le alargó más de la cuenta. Pero no se porqué, creo que ya no aparecerá más. Creo que llevaba esos largos años sentado esperando a que alguien se dignara a saludarlo. A que comprendiéramos que no era parte de la calle, "un pobre elegante" o un mudo bebedor de cerveza. Supongo que cada cual tenemos nuestros traumas interiores y el hombre del escalón era incapaz de comprender que conocidos de cuatro años no se dignaran a dirigirse la palabra.

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Ahora más que nunca

Ahora más que nunca

Me acuerdo de tu mirada...

De cuando te acariciaba apenas sin tocarte, con un inexplicable temor... era curioso. No me atrevía a acercarme demasiado a tu piel. Era como si temiera mancillarte... claro, yo era joven y tu eras demasiado mayor para mí. Posiblemente no más de tres o cuatro vidas mayor que yo, pero me parecía una diferencia insalvable por aquellos días.

Me acuerdo de aquel tiempo... hace tanto ya. "Podíamos ser todo o nada, pero no importaba lo que eligieramos porque siempre éramos nosotros". Solía sentarme frente a ti y dejar pasar tranquilamente las horas:

- ¿Qué haces? me decías.

- Nada, cuando estás con alguien a quien quieres no es necesario hacer nada más que "estar", ¿no lo sabías?

- "Eres muy raro..."

Siempre acababas riendo, tu risa se rompía en mil pedazos y se colaba por cada rincón de la habitación, de mi vida. Lo llenabas todo y yo era feliz.

Me acuerdo de tu sonrisa...

Siempre sonreías al dormir. Me hubiera gustado saber con que soñabas, imagino que con algo que nunca me confesaste, al fin y al cabo los sueños es lo único que tenemos que podamos llamar "nuestro". No lo sé. Tampoco me importa ahora, ni me importaba entonces. Yo era feliz viéndote dormir. Siempre acababa venciéndome el sueño al menos una hora más tarde que a ti. Esa hora se convertía en el mejor momento del día... me inclinaba sobre tu figura y te observaba. Posiblemente la imagen más bella que me llevaré a la tumba es la de tu cara en ese estado de felicidad, dormida, con un leve palpitar en las pupilas y sonriendo... siempre sonriendo.

Me acuerdo de tantas cosas, pero no me acuerdo de tí. Me arrepiento de haberte conocido y de no reconocerte, me arrepiento de haberte querido tanto. Me arrepiento de mis recuerdos, y me arrepiento de tu mirada y de tu sonrisa.

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...y ahora, más que nunca, me arrepiento sin dejar de sonreír...

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