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Sobre ficción, realidad y cartas en llamas

Sobre ficción, realidad y cartas en llamas

Se rumorea, se dice que la Ingrid Bergman de Casablanca era una mujer testaruda, De firmes convicciones, muy metida en su mundo, obstinada y prepotente. También se cuenta que en el fondo era muy dulce. Supongo que a la señorita Bergman le ocurría lo que a todos… la máscara. Al fin y al cabo se trataba de una actriz joven, considerada la más importante del pujante panorama sueco, en la cresta de la ola por así decirlo.

Se cuenta, se sabe que el Humphrey Bogart de Casablanca era un tipo creído, chulo, prepotente e inconformista. Paseaba por los decorados como si fuera el dueño de la película, como si prestara un servicio público por actuar en ella. Posiblemente al señor Bogart no le faltaban motivos para creerse una estrella, de hecho lo era, habiendo participado en películas de la talla de El Halcón Maltés entre aproximadamente otros cuarenta films previos a la obra maestra de Michael Curtiz.

Se comenta que lo único que tenían en común Bogart y Bergman era la consideración de Casablanca como una película del montón, de la que no se sentían orgullosos. La propia Bergman se avino a encarnar a Ilsa tras no encontrar acomodo en ¿Por quién doblan las campanas?Rick e Ilsa destilaban una química especial a ojos de cualquier espectador. Su relación fue, y posiblemente será, una de las más hermosas de la historia. En la última escena, a punto de subir al avión, todos hemos sentido la despedida como si fuera nuestra, con el regusto amargo de París y el irrefrenable rechazo hacia Laszlo por separar a una pareja tan perfecta

Bergman y Bogart no se soportaban…

La sueca no podía con el marcado carácter del americano. Bogart se trataba de la estrella de la película, y como tal lo trataron. La iluminación de Casablanca, estudiada aun en las escuelas de cine debido a su genialidad, consiguió reforzar el atractivo de Bogart y a la vez atenuar la fuerte belleza de Bergman. La actriz rozaba el metro ochenta de estatura, mientras que él apenas alcanzaba el metro sesenta…

Paralelamente al rodaje de Casablanca, una ilusionada Bergman escribió una carta a su director favorito, y puntal de la época, Roselinni, ofreciéndole sus servicios como actriz. Dicha carta se perdió entre el mar de misivas que llegaban diariamente a los estudios del afamado director. El estudio, más tarde estalló en llamas…

aeropuerto, un foco situado estratégicamente, impacta de lleno en la cara de Bergman mientras que Bogart queda sumido en una atractiva semipenumbra. La actriz tiene cuidado al abrazar al americano para no golpearse los tobillos con una plataforma que lo eleva unos 30 centímetros.

En Italia, un abatido Roselinni examina los restos carbonizados de lo que fuera el archivo de su productora, una carta llama su atención, intacta a pesar del fuego que destruyó casi todo.

Rick: Si no subes a ese avión te arrepentirás, quizá no hoy…

… Roselinni abre la carta, una actriz del momento ofrece sus servicios, el excéntrico italiano sonríe.

El avión parte, Rick enciende un cigarro, Bogart suspira para si mismo, por fin acabó aquel horrible rodaje. Ilsa llora en el avión, Bergman vuela feliz hacia Italia.

El resto es historia. Bergman y Roselinni se casan, dando lugar a una de las parejas que más ha dado que hablar en la industria cinematográfica. El quisquilloso mundo de Hollywood no le permitió rodar en EE.UU. hasta que puso fin a la relación con el italiano.¿Cuál de las dos historias es de ficción? ¿Cuál es más romántica?

Supongo que Bergman y Roselinni no contaron con focos estratégicos ni plataformas de treinta centímetros. Muchas veces no nos basta con lo que tenemos delante, no apartamos las cenizas de una carta chamuscada y la leemos. Nos quedamos viendo partir el avión y con estúpida resignación pensamos que siempre nos quedará París.

 

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